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lunes, 27 de mayo de 2019

120 días - Una amazona llamada Isabella (Parte 2)


“Lo único que se me ocurre es amarte…”

HISTORIA BASADA EN HECHOS REALES

Busque su foto por medio de Google, ya que parecía un tanto falsa, pensando que usurpaba la identidad de otra persona, nuevamente apoderándose de mí aquella desconfianza, mi vieja amiga de siempre. Pero efectivamente no había relación alguna con otra persona y la foto de aquella “niña de ojos verdes”, era original quedándome mucho mas impresionado, exclamé internamente hacia mí, “Esa mujer será mi esposa y la madre de mis hijos”.
Mi primera impresión hacia sus insultos y comportamiento estúpido deduje que era una persona vacía de mente, tarúpida, imprudente, inmadura, la típica jovencita que le gusta hacer amistades y tener “amiguitos” virtuales por todo el mundo. Nuestra conversación se resumió entre el siguiente dialogo:
-¿Por qué te saliste? Acaso eres cobarde, y no puedes enfrentarme. –Respondió sin mediar palabras.
-Tranquilo Isidro, vete a jugar Minecraft y escuchar a Bad Bunny. –Lo cual provoque la ira de aquella mujer temperamental.
Inmediatamente, ella me mando vulgarmente e insultándome a un lugar no muy agradable. Nuevamente con mi humor acido y característico le dije.
-No gracias, ya volví de tu casa y la verdad no me agrado en lo absoluto. –Nuevamente siguió insultándome con adjetivos que sinceramente no provocaban nada a mi prolongada lista de insultos.
-Mejor vete a llenar ese vacío podrido que tienes, y sigue metiéndote a tus grupos de WhatsApp o mejor aun has algo productivo con tu vida, y deja de estar molestando a personas que realmente están ocupadas. –Su lengua era filosa y tajante al expresar sus palabras, mas su ira no mermo.
-Mejor me voy porque estoy gastando mi valioso tiempo y mi preciosa saliva con un ser tan insignificante como vos. –Me reía antes sus insultos pues parecían palabras y canciones de niños.
Pero aquel vendaval de insultos y palabras hirientes no mermo, iba acrecentándose con fuerza, seguía aun tratándola como un masculino, hasta que totalmente hartada me retruca.
-NO SOY UN HOMBRE, SOY UNA MUJER. –Mis palabras mermaron de tono y las suyas también.
Y a partir de ahí la conversación se torno mas empática y amena, entre usted y yo, les seré sincero lo tome como un juego, un divino y perfecto juego, el cual no tenia heridos ni víctimas. Yo era el jugador y movía las piezas a mi antojo, y ella sucumbía a mis movimientos, pero como saberlo, que el jugador pasaría a ser una pieza más del juego del amor.
Su vida, al igual que la mía, fue un tanto desacertada, casada con tan solo 21 años, matrimonio joven con un ser despreciable que la golpeaba y la había embarazado, aun así, con el fruto en su vientre creciendo, los golpes no cesaron.
Relataba entre lágrimas tristes y ahogadas, la muerte de su pequeño hijo aun en los seis meses y medio de gestación. Sentía que esas palabras movían y abrían viejas heridas, podría ser acaso, ¿qué aquella mujer tuviera una vida tan similar a la mía?
Mas la escuchaba más me sorprendía, me conto que venció un cáncer degenerativo de piel, que había estudiado para ser Chef, que luego de pelear enormemente consiguió llegar a su sueño más anhelado, paro de hablar en un solo instante e imaginándome una dulce voz me pidió que le relatase la mía. Le dije que era un tanto similar, que había perdido dos hijos y que mi futura mujer me había sido infiel encontrándola con otro hombre en nuestra cama, en nuestra casa, y yo volviendo de trabajar.
Le dije que en una serie de desaciertos, luego de aquel suceso, la vida no, pues ella no tiene la culpa. Debido a mi toma de decisiones erróneas, el destino me llevo a México, a vivir una relación sin amor con una mujer que me tocaba poco y nada, que no quería darme hijos, que no quería vivir, que tenía una enfermedad crónica bastante grave, la Diabetes.
Hablamos por una buena cantidad de horas aquella noche, no le había dado muchos detalles de mi vida pues aunque me daba cierta confianza creo que aun no estaba lista para ciertas cosas. Se fue a dormir aquella noche y me quede analizando y releyendo nuestra conversación.

domingo, 26 de mayo de 2019

120 días - Tu y las nubes (Parte 1)


HISTORIA BASADA EN HECHOS REALES 

“Recuerdo aquel día, como si fuera hoy,
No hay nada como ella, ni siquiera me encontró…
Recuerdo todavía, la vez que la conocí,
Es mi primer amor y ahora escribo nuestra historia…”
20:51 Hs. 24/05/2019

No es muy caballeroso de mi parte comenzar esta historia sin antes presentarme, me llamo Alejandro Arias y tengo 35 años,  soy un tanto desconfiado del entorno que me rodea. Pues la vida me ha dado tantas experiencias que me ha enseñado lo suficiente como para tomar decisiones drásticas.
Tengo un trabajo modesto, y trato de ayudar a mi familia que reside en Lima, Perú, yo por mi parte, vivo en México D.F., al cabo de malas decisiones que tomé en el transcurso de mi joven vida. Malas tras malas decisiones, la vida me enseñó a no confiar, ni mucho menos a fiarme de mi alrededor.
Pues así estoy, ahora trabajo en mi turno nocturno y haciendo amigos a través de “Internet”, pues no quiero sonar un tanto patético, pues me siento solo, y además estoy aburrido. Acabo de hacer una amistad un tanto agradable, la joven se llama Raquel y acaba de ponerme en su grupo de WhatsApp “Amistad y música”, es sobre música electrónica, la verdad conozco poco y nada de ese género musical.
Acabo de reportarme en el grupo dándome a presentar y dando las gracias a aquella agradable joven por haber sido tan amable y gentil conmigo, pero un chico acaba de ser grosero conmigo, un tal “Isi”, supongo que debe llamarse Isidro y por su acento presumo que es argentino. Es bastante mal educado me acaba de llamar “Chupa media”.
Pues le respondo de la misma forma, con otra agresión, le digo, “mejor vete y sigue jugando con tu juego de Minecraft”. Me siento empoderado, al tratarlo de niño rata, para evitar conflictos me salgo de ese grupo y sigo interactuando en otros grupos, mientras veo un reportaje geopolítico de Europa del ESTE, “la caída del Comunismo”.
No habían pasado 15 minutos, y el video se detiene porque aparece una notificación de un mensaje de WhatsApp en medio de la pantalla y puedo notar que es un número de Argentina, ya mi hermano radicaba en Mendoza. Pero no fue así, ese muchacho “Isidro” estaba enviándome un mensaje privado, que en realidad resulto siendo una mujer, una mujer bastante bella. Voy directamente a su foto de perfil y la veo, una hermosa mujer de ojos verdes, tez blanca como la nieve y sus cabellos castaños como el roble. Mas parecía una modelo que una mujer común y corriente (pichirruchi), automáticamente quede embelesado, cautivado por su belleza, existirá otra palabra para describir lo tonto que me sentía en ese momento, su nombre era Isabella Venturi, a partir de ese momento Isabella fue una parte indispensable de mi vida.

miércoles, 24 de octubre de 2018

Quien te dijo

Quien te dijo que me duele recordarte
Esas noches que con añoranza te esperaba como la primera vez
Ese día que mis labios se secaron al sentir que te ibas de entre mis manos, ansiosas por volver a sentirte.
Quien te dijo que me duele el sentir, en el espacio vacío que dejaste, el aroma  tenue de tu piel
Esas gotas de sentimientos, saladas que caían sin control por mis mejillas
Repletas de dolor y rabia, amor y deseo
Quien te dijo que las siglas de tu nombre aún son plasmadas en mis escritos
Esa noche que aun en la penumbra se veía el suave refucilo de mi cigarrillo, calmando mi ansiedad de tenerte
Que aun cuando yacieron vacías mis manos, escuchaba tu voz en el eco de mi alma destrozada.
Quien te dijo, dime quien te dijo que aún pienso en ti
Mejor dile a ella, que se cuide, de tu voz, tu sonrisa, la profundidad de tus ojos y el destello de tu piel dorada.
Que ese amor que es una daga manchada por muchos corazones, afilada con palabras dulces y una voz tajante, no la corte en dos.

domingo, 16 de septiembre de 2018

La gran Roca

Esta historia sera distinta a las que conocen, puedo divisar a no muy lejos de donde estoy la vida de quien es mi salvador. Su nombre es Juan y pronto su vida se volverá un completo caos.
Juan es un muchacho poco crédulo, no cree en fantasmas ni en personajes de fantasía; princesas, ogros, troles ni nada de eso.
Su jornada laboral comienza a las 8 a.m, un poco temprano para mi gusto. Es técnico farmacéutico y todos los días llega puntual pero ese día en particular todo dio un giro de 360 grados.
Llega un hombre con unos papeles en la mano y los deja accidentalmente sobre el mostrador mientras le pide unos caramelos para la garganta a Juan y sin percatarse los olvida.
Unos minutos después de irse Juan se percata de esos papeles, los toma y los lleva a la parte trasera de la farmacia, vaya sorpresa se llevo, eran un pasaje a un lugar un poco frío e inhóspito, Groenlandia y unas coordenadas con una visita guiada... Pero que importa, era  después de todo pasajes gratis!!!
Pero aun asi pondría un aviso en su tienda de esos boletos perdidos si nadie los reclamaba en una semana se los quedaría.
Pasada la semana, nadie reclamo aquellos boletos de
avión, pensó que ya era hora de tomarse unas vacaciones después de 3 años de arduo trabajo.
No pasaron muchos días y ya estaba en su viaje de ocio con una pizca de aventura, recorrían grandes colinas bañadas por espesa y blancos bancos de nieve, montañas rocosas y valles impresionantes con un frío que congelaba al mismo infierno. Un cierto día, hacían un recorridos no muy lejos del campamento cerca de una gran cueva, mientras el guía relataba una antigua historia de una malvada reina del hielo llamada Yuno, Juan no presto atención le parecía banal y carente de realidad.
Pero unos segundos antes de retomar el recorrido un susurro fino y angelical sucumbió su oído, miro detrás suyo pues nada había, dio unos pasos y nuevamente el susurro volvió a oírse tan real y sin titubear pregunto angustioso si alguien mas lo había oído.
El guía, preocupado lo mando al campamento a descansar pensando que la presión atmosférica había afectado el buen juicio de Juan. Recostó su cabeza en aquella almohada dentro de su tienda y cayo rendido ante los brazos de morfeo.
"Liberame", aquel susurro se oyó cada vez mas cerca y mas claro, Juan despertó bruscamente y vio a su compañero de campaña dormido, vio la hora eran 2:45 a.m
Aquel susurro al parecer enloquecería a Juan pues era persistente y quería dejarlo en paz.
-Que quieres!!! 
-"Liberame"
-Dejame soloo!!!
-"Liberame" "Liberame" "Liberame"...
Juan corrió tan lejos como pudo pero aquellos susurros corrían tras de él, continuo huyendo despavorido y tropezó con lo que parecía una gran roca desplomándose en el suelo y zambullendo su rostro en la nieve.
Levanto la vista y había un cartel un poco deteriorado que tenia la descripción " la gruta de la reina" y detrás de él una gran cueva profunda y oscura, se  sentó en la fría nieve y retrocedió unos pasos y diviso a su lado algo brillante y a la vez negro.
Quito la nieve restante de aquel objeto y pudo ver que era una gran roca de ónix, su negrura era sombría y a la vez espectacular, no se había percatado de que aquellos susurros habían desaparecido, tomó la roca pero era tan fría que quemaban sus manos, así que la envolvió en un paño y volvió nuevamente al campamento

miércoles, 28 de marzo de 2018

Requiem de Tricell

Agudardamos en aquel estacionamiento a que el peligro pasara mientras sin alejarnos mucho uno del otro ibamos reconociendo el terreno, y veo un vehiculo cubierto con un toldo, lo descubro y observo una hermosa motocicleta BMW con el logo de Umbrella.
- Podría ser peor. -murmuro para mi. -Vet, ven. Nos vamos.
Subimos a la moto y la arranco por medio del cortado de cables, al encender exitosamente salimos a prisa de aquel lugar.
Sabia muy bien que la cuadrilla de Tricell estaba cerca de donde estabamos.
- No vas muy rapido, Leon.
- No, vamos bien, los sicarios de Wesker nos estan siguiendo.
A los pocos minutos un Jeep nos comienza a perseguir y a disparar, voy esquivando las balas como puedo.
- Vamos a morir, Leon!
- No Vet, he salido de peores situaciones. - Aceleró.
- Por qué nos siguen, ya tienen a Esteban. - Me callé, no quise decir nada para no desilucionarla.
Pero uno de los de la cuadrilla de Tricell nos da en la rueda trasera y la moto vuelca fuertemente.
Me levanto luego del fuerte golpe con la frente ensangrentada y voy hacia el cuerpo de Svetlana, tomándole el pulso y la arrastro hasta la oscuridad al corroborar que estaba bien.
- Hay... Leon ... mi muñeca... - Le tapo la boca...
- No digas nada. - Le susurro a sus labios. - Muerde esto a la cuenta de 3 lo acomodaré. Uno... dos... - Le acomodo la muñeca, ella muerde fuertemente mi chaqueta y unas cuantas lagrimas rodaron por sus mejillas, mi rostro sonó contra su delicada palma.
- Me dolió. - Solloza.
- Shh... no hables... - Nos quedamos cerca tan cerca que sentia su sutil respiración. Ella miraba mis labios y yo los suyos me decía a mi mismo que no hiciera algo estupido. - Vamos creo que ya se fueron.
Salimos de nuestro escondite y huimos de allí espèrando no ser encontrados, no corria con suerte en esa ocasión y llegando al limite del camino habia un gran precipicio con lo que parecía ser un lago que no podía lograr divisar muy bien, veíamos las linternas acercandose, en mi vida me habia sentido mas acorralado.
- ¿Qué haremos Leon?
- Aun no lo sé. -vi detrás de las sombras salir unos malditos perros mutados abriendo sus asquerosas bocas. No podía disparar porque los malditos sicarios podían oír y los gruñidos de esos monstruos infernales eran aterradores.
- Es la única salida.
- No pensarás en arrojarnos, no? - La tomé de la mano y sin dudar nos arrojamos al agua, salimos a la superficie en busca de aire. - Estas loco!
- Preferías morir? Nos acorralaron! - Salimos del agua. - Dónde estamos?!
- Si tu no lo sabes, yo menos. - Se escurrió su cabello mojado, suena mi comunicador.
-  Si Claire? Puedes darnos la ubicación de donde nos encontramos?
- Están en el centro de infección, enviaré el helicóptero de rescate que los llevó.
- Dónde nos resguardamos?
- En el hospital esta a unos metros... Leon sigues ahí? - Corto el comunicador y frente a mí estaban, el equipo Alpha de la U.S.S (Servicio de Seguridad de Umbrella), Bertha, Foureyes, Vector, Lupo, Hunk y Esteban.
- Volvemos a vernos Kennedy. - Me inmute pero no demostré temor.
- Así es Mr. Death o debería decir Hunk.
- No lo maten, el Sr. Wesker lo quiere vivo.
Me puse en posición de combate y Esteban apunta a Hunk por la espalda firmemente.
- Suelten las armas o lo mato. - Todos miramos a Esteban ante tal hazaña.
- Tranquilo muchacho de que bando estas? - Le recalca Hunk sin dejar de bajar los brazos.
- Cállate, maldito monstruo. Obedezcan, suelten sus malditas armas.
Todos bajaron sus armas y Hunk murmuró "ahora", y Foureyes que nos veía a lo lejos le dispara certeramente en la pierna.
- No! - Grita Svetlana y la sostengo del brazo. - Esteban!!
Él cae arrodillado, y Hunk lo toma del cabello jalándolo hacia atrás.
- Sabes que le pasa a los traidores Konz? - Este traga saliva y Hunk saca un cuchillo.
- Muérete desgraciado. - Y sin piedad lo ejecuta , cortando su cuello mientras la sangre sale disparada a borbotones por sus manos y el cuerpo cae al suelo sin cabeza, aprovechando la distracción de todos tras la ejecución de Konz huimos corriendo todo lo que podíamos.
Cansada ya, Svetlana se suelta de mi brazo.
- Suéltame, no hiciste nada para salvarlo, Kennedy, eres un maldito. - Me empujo.
- No podía hacer nada, se sacrifico por nosotros.
- No, no lo admito.
- Vet, por favor, estamos cerca del hospital. - Recibo un texto. - Ves, el helicóptero ya esta ahí. Vamos niña!
- No me iré sin Esteban.
-  El escogió su destino, sabía las consecuencias. - La tomé de los hombros. - Por todos los cielos, vamos ellos nos ganaban por número.
- Déjame quiero morir con él.
- No, la misión fracasó pero no te dejaré. - La beso apasionadamente.
El helicóptero desciende a nos metros nuestro y corremos al encuentro saliendo de aquel desolador lugar.

jueves, 30 de marzo de 2017

La perfidia de un adiós



Salí de entre las sombras invadido por los celos y el cólera apuntando a aquel hombre que acompañaba a Svetlana.
-Discúlpame Leon… debía hacerlo sola.
-Y si te hacía algo, no me dijiste acaso que eran de distintos bandos. –el muchacho trató de escapar.
Corrí atrás de aquel hombre, mientras Svetlana con gritos de desesperación me pedía que no le hiciera daño.
-¡Detente! –continuaba corriendo, buscando huir únicamente porque sabía que sería interrogado. -¡Que te detengas maldición!
Estando casi por alcanzarlo me lanzo sobre su cuerpo y le hago presión con mis piernas mientras saco un  precinto negro usándolos como esposas y lo ayudo a ponerse de pie.
-Leon basta, suéltalo.
-Oblígame… tú, camina. –empujo al joven.
-No me llamo tú, soy esteban.
-No te dije que hablaras.
Volvimos al lugar donde anteriormente estaban ellos dos. Estuvimos varias horas sin hablar hasta que Esteban rompió el silencio.
-Quiero ir a orinar, niño bonito.
-Pues hazlo.
-Como, si tengo las manos atadas. –me pare y fuimos a un lugar alejado, atrás de un  auto abandonado y quemado.
-Ya, hazlo.
-No puedo siquiera bajarme el maldito cierre. –le aflojo el precinto y cuando estoy por soltarlo por completo.
-te escapas y juro que no dudaré en dispararte. –le susurro al oído para que Svetlana no nos escuchara.
-Ya, okey entendí. –esperé a que terminara sin dejar de apuntarlo y volvimos al lugar.
Me senté junto a Svetlana y ella titilaba de frío le di mi chaqueta y me agradeció con una sonrisa amistosa, se recostó contra mi hombro, era el dulce pecado y Esteban no disimulaba sus celos.
Si fuera yo me sentiría en la misma situación era una mujer hermosa de la que también comenzaba a simpatizarme más allá del simple compañerismo. La cubrí  bien con mi chaqueta y nos quedamos por un rato más.
-¿Cuánto estaremos aquí? –dijo Esteban.
-Unas horas más, así que intenta dormir me quedaré de guardia.
-Eso espero. –vibró mi teléfono celular.
-¿Aló?
-Leon, soy Claire. Te tengo en el radar. –mire al cielo. -¿Cómo se llama el joven que te acompaña?
-Esteban Konz, busca todo lo que sabes de él.
-Perfecto, en unas horas te llamo.
Me quede pensando unos segundos y vi algo moverse entre las sombras, apunte con mi arma y la linterna en esa dirección.
-¿Quién está ahí? –apoyé a Svetlana con delicadeza y fui al lugar. -¡Muéstrese! ¡Quien anda ahí! –el silencio culmino mis oídos, volví donde estaba Esteban y Svetlana.
-Vet… despierta…
-Ummm… ¿Qué ocurre?
-Creo que hay peligro debemos avanzar. Hey! Konz! de pie ya nos vamos.
-No molestes. –se puso de pie y nos marchamos de ese lugar.
Luego de varias horas caminando Svetlana me hizo una pregunta.
-¿Qué piensas Leon?
-Nada no te preocupes. Espero una llamada.
-¿De Claire?
-Así es. Tiene que informarme de algo. –suena mi celular una vez más. –Alo?
-Leon soy Claire. Tengo noticias de tu acompañante.
-Dime te escucho. –detuvimos el paso.
-Esteban Konz fue un ex oficial de Wilpharma en 2002, en 2006 se unió a la cuadrilla de sicarios de Tricell junto a Hunk. –lo mire mientras él me hizo una seña amistosa y lanzándome un beso con su mano.
-Hace unos momentos oí ruidos a nuestro alrededor y tuvimos que empezar a movernos, crees ¿Qué lo estén buscando?
-No lo creo, lo están buscando tienes 3 sicarios de Hunk siguiéndote.
-Dime que es una broma.
-Eso quisiera, sal de ahí Leon y no levantes sospechas.
-Gracias. –corto la llamada.
-¿Y bien niño bonito? –me acerco a él y lo empujo. -¡Qué te pasa maldito!
-Porque no nos dijiste que tus amigos nos seguían.
-¿Qué? De qué demonios hablas.
-Los sicarios de Hunk nos están siguiendo. –miro a Svetlana. –corremos peligro Vet. Nos van a matar.
-¿De qué hablas niño bonito?
-No te hagas el listo conmigo, maldito bastardo. –lo tomo de la camiseta.
-¡Leon no! –Svetlana me sostuvo de los hombros y coloco a Esteban cerca de mí.
-Yo no importo pero le hacen algo a ella y te juro que te mato con mis propias manos. –lo empujo.
-Chicos por favor no peleen, lo solucionaremos.
-No Vet, Leon tiene razón. Tienes que dejarme ir con ellos.
-¡No! No lo permitiré. –Abraza a Esteban.
-Vete con Leon, Vet. Entiende por favor, será lo mejor.
-No me olvides por favor. –dijo ella con lágrimas en los ojos.
-Vete antes que te mate. –lo vi desaparecer entre las sombras.
-¡Esteban! –lanzó un grito de dolor al verlo esfumarse.
-Vet, vámonos. Estos tipos regresarán.
-Pero Leon…
-Vamos, debemos irnos.

Nos marchamos de ahí y Claire me llamó avisándome que estábamos cerca de un estacionamiento subterráneo de una de las centrales de Umbrella y nos resguardamos hasta que la maldita cuadrilla de Hunk se marchara.

lunes, 27 de marzo de 2017

La abadía de una italiana

Hacía más de cuatro años no sabía de él desde aquel holocausto en el que decidió unirse al equipo contrario, mi mirada se perdió en aquel helicóptero en el que se marchó con su equipo color negro, que tan bonito le quedaba.
Así me había contado ella, Svetlana no pensaba en nadie más, concentrada en hallarlo habíamos recibido un pedido de ayuda de que un sexo masculino se encontraba en una zona de alerta en Michigan.
La mirada de aquella joven se pierde en las nubes y las estrellas reflejan sus ojos negros.
-¿Svetlana? ¿Estás bien? –no recibo respuesta alguna. –Svetlana.
-dime. –reacciona y trata de disimular su mirada llorosa hacia mis ojos y le ofrezco un pañuelo de papel. –Gracias.
-no quiero que te hagas falsas esperanzas. Llevamos más de un año buscando a Esteban.
-mi corazón aún me dice que está vivo Leon.
La estreche entre mis brazos para contenerla y unas horas más tarde la observe dormida en mi hombro.
Su belleza era envidiable, una hermosa italiana de rizos negros y tez pálida marcaban el inicio de su joven y angustiosa vida tras haber sobrevivido junto a Chris Redfield, ella era Svetlana Venturi de 24 años.
-cuan joven es tu vida hermosa criatura. –murmuré, faltaban unas cuantas horas más de vuelo.
La apoyé delicadamente contra la ventana sin despertarla y dejo caer de sus manos una fotografía un tanto sucia y manchada con unas gotas de sangre, y al reverso estaba escrito el nombre, Esteban Konz. La miré a Svetlana nuevamente y puse entre sus manos aquel pedazo de recuerdo, bajamos a tierra buscando un buen lugar para aterrizar y desperté a la joven guerrera.
-Svetlana, despierta, hemos llegado. –bajamos de aquel armatoste volador y comenzamos el reconocimiento.
La observé con un poco de destemplanza en mis facciones, su mirada intranquila estaba en alerta y llena de esperanza, no permitiría que de desilusionase otra vez.
-¿Pasa algo Leon? –no me había percatado de disimular.
-No, no tranquila. Sigamos. –caminamos y su cabello negro azulado bailaba con el viento.
Podía hasta decir que había sentido celos por aquel hombre, tanta belleza era mucha para mí y para él, mujer más hermosa la había visto una sola vez, Nabila Gozzoli y aquel 2004 fatal.
-¡Leon!
-¿Qué ocurre?
-¿Qué pasa? Estas perdido en tus pensamientos.
-Pensaba en alguien, creo que en la zona donde estamos es la menos indicada para hablar. –mire a mi alrededor.
Mire mi intercomunicador y me hablan desde las oficinas de TerraSave
-Dime Claire.
-Leon te estás acercando a la prisión, la tienes a 10.000 metros, aún no detecto peligro puedes seguir… ¿Leon? … ¿Leon?
Svetlana me inyecta un poderoso anestésico y caigo paralizado.
-Lo siento Leon, pero tengo que hacerlo sola.
-No, Svet… lana, es peligroso. –mis ojos se cierran y caigo dormido.
Unas horas más tarde, luego de soñar la muerte de Nabila interpretada por Svetlana, me despierto exaltado y un poco transpirado.
Miro mi reloj, la cabeza se me partía a la mitad y ya había oscurecido, poniéndome de pie con las pocas fuerzas que tenía decido ir en busca de ella. Tanteo mis bolsillos para buscar mi comunicador y no esta, luego el arma tampoco.
-¿Qué hiciste Svetlana? –saco el cuchillo y camino sigilosamente comenzando a acelerar el paso.
Llegando a una pequeña estación de policía abandonada, era el lugar indicado por Claire. Entro y alumbrando con ayuda de la linterna, observo que todo está vacío.
-Demonios. –pateo una silla. No quedaba de otra debía seguir emprendiendo la búsqueda.
Pensé, ya estarán lejos de aquí, su dulce rostro juvenil vino a mis pensamientos imaginando lo peor.
-¿Dónde estás niña?
La cabeza iba a estallarme de tanto pensar, ¿lo había encontrado? ¿Le habrá hecho algo? Eran equipos rivales pero su pasión era más fuerte, seguro estará besando esos labios rojos y fríos, perro con suerte. Lance un grito para aplacar mi cólera.
-Ni siquiera tengo el comunicador para ver donde… -a unos pasos había un teléfono público. –Por Dios, que bajo he caído.
Llame a Claire y le conté mi situación, ella encendió el localizador de mi intercomunicador y me dio su ubicación exacta.
Corrí a su encuentro y a lo lejos vi una pequeña fogata y dos personas, apague la linterna para no ser visto y veo en el suelo mi arma.
-Se le habrá caído. –la empuño con firmeza, me voy acercando poco a poco y me detengo un segundo a oír las conversaciones entre ambos.
-Esta maldita cosa no ha dejado de sonar. –oí decir sacando mi fiel teléfono.
-Arrójalo por ahí… -oí una voz masculina, estaba más que seguro que era Esteban.
-No puedo, por ahí necesitaremos ayuda, ya que perdiste el arma que te di. –aquel hombre le quita el dispositivo de las manos y cuando va a arrojarla al fuego.
Salgo de entre las sombras apuntando firmemente sin que el pulso me tiemble, la miro a ella con cierto recelo.
-Tú y yo luego hablaremos Svetlana. –ella se pone de pie. –lánzalo a mis pies.
-¿Qué es esto? ¿Quién es él?
-¡Que lo lances! –lanza mi intercomunicador. –recógelo Svetlana. –mientras ella lo coloca en mi bolsillo. –te dije que me esperaras.

(Continuará…)